
El arte de la paciencia en Feng Shui: menos cambios, más impacto
Cuando descubrimos una nueva disciplina, es fácil querer aplicarla en todas partes, de inmediato. Con el Feng Shui no es diferente. Nos entusiasma tanto que intentamos hacer ajustes en cada rincón de la casa, sin darnos cuenta de que el verdadero poder del Feng Shui no está en la cantidad de cambios, sino en la calidad de estos.
Yo también lo viví. Al principio, quería corregir cada sector, colocar cada remedio y hacer que todo funcionara de inmediato. Con el tiempo, entendí que unos pocos cambios bien pensados tienen mucho más significado que un sinfín de ajustes hechos con prisa.
El Feng Shui necesita tiempo. No se trata de mover muebles todos los días ni de llenar la casa de símbolos sin un propósito claro. Es importante darle espacio a la energía para asentarse y hacer su trabajo. Entre 10 y 30 días después de un cambio, empezarás a notar los efectos.
Si nos obsesionamos con modificar todo sin una intención definida, podemos perdernos en el proceso y no ver los resultados reales. Es como mirar un bosque y no distinguir los árboles.
La clave está en la paciencia, la observación y la simplicidad. A veces, un solo cambio bien colocado puede hacer que todo lo demás encaje por sí solo. Y cuando eso sucede, es cuando realmente has comprendido el Feng Shui.
Usa esta maravillosa herramienta como una brújula: consúltala cuando lo necesites, deja que te guíe, pero recuerda que el viaje es tuyo. Que cada cambio tenga un propósito y verás cómo tu entorno responde con armonía y equilibrio.

